¡Derrape y SORTEO! Participá por un ejemplar de “Entre el demonio y el profundo mar azul”

¡Hola lectores!

Hoy les traigo una mini entrada, que sirve ni más ni menos para re-dirigirlos a MI PRIMER SORTEO! (“wooow, Bel, you’re so amaziiiin’” se escucha por atrás, con la voz de Moana).

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Bueno, digo “mi”, pero en realidad se está haciendo conjuntamente con el blog Las Derrapadoras.

Las chicas muy amablemente me invitaron a compartirles un derrape, que pueden ver ACÁ, y publicaron en su blog esa entrada, con mis pensamientos sobre “El Demonio y el Profundo Mar Azul” de April G.Tucholke – y traído de la mano de VRYA– (tengo la propia review en el blog, más abajo, pero les recomiendo que vayan a esa, ¡que es la que viene con sorpresa!). Como ellas me cedieron un lugarcito en su blog, yo cedí una copia del libro reseñado para sortear entre nuestros seguidores.

Sin más preámbulos, los invito a pasar por el derrape, y a participar por… ¡UN EJEMPLAR NUEVITO Y FLAMANTE DEL LIBRO EN CUESTIÓN! Los pasos a seguir son súper pocos y re-sencillos, y tienen toda la info en el blog de las Derrapadoras (¡hagan clic ahí y listo!). Tienen tiempo de llenar el raffle hasta el 14 de Febrero inclusive (porque el libro tiene algo de romance, y, porque si no te gusta el romance, al menos ese día capaz te ganás un libro!). Las chicas de Las Derrapadoras van a estar anunciando al alma ganadora, así que atentos a nuestras redes.

Sin más para decirles, ¡les deseo mucha suerte a todos los que participen!

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Reseña: “Esta noche las calles son nuestras”, de Leila Sales.

¡Hola lectores!
            Hoy es el último día de enero, último día de feria judicial, último día de poder procrastinar y no prestar atención al trabajo, así que, obviamente, les traigo una reseña.
            Sé que hace rato no subo nada, es que anduve desganada. Siento que me ahogo en mis responsabilidades y no encuentro cómo acomodar mis pasiones y mis obligaciones para que vayan juntas. Pero una frase de este libro me hizo pensar en que tenía que seguir intentando. Decía: ¿Cuándo tiempo tienes antes de que todos esperen que declares imposibles algunos de tus sueños y te comprometas con ser responsable?”. Bueno, no sé qué espera quién, pero aquí voy, a tratar de seguir soñando responsablemente.
           El libro en cuestión no es exactamente una “novedad”, pero sí fue una increíblemente grata sorpresa y desde ya les digo que si lo dejaron pasar, corran a comprarlo y se hagan de una o dos tardes para leerlo. No se van a arrepentir.
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            “Esta noche las calles son nuestras”, de Leila Sales, se publicó por primera vez en el 2015, y llegó a nosotros gracias a la genial gente de V&R editoras ♥. Ésta es la sinopsis oficial:
La vida muchas veces puede ser injusta. Arden Huntley siente eso. Ella siempre fue leal. Sus amigos y su familia la definen así. Pero está cansada de serlo y de vivir preocupándose por personas que no la aprecian realmente. Incluso de su madre, que se marchó de su casa sin pensarlo dos veces. Y de su mejor amiga, que últimamente solo piensa en ella. Un día, Arden se topa con el blog Esta noche las calles son nuestras, y comienza a leer las reflexiones de Peter, un joven neoyorkino, con quien cree tener muchas cosas en común. Al menos, él sí parece entender cómo es la vida. Arden quiere conocerlo. Necesita conocerlo. Por eso, viaja a Nueva York, pero solo tiene una noche. Una noche en la que todo puede suceder y en la que tendrá que aprender que no todos son lo que aparentan. Incluso ella tal vez no sea esa persona tan segura de sí misma que siempre pensó que era. “¿Alguna vez leíste un libro, un blog o un ensayo y pensaste: Definitivamente, este autor es mi alma gemela? Entonces, podrás comprender perfectamente Esta noche las calles son nuestras, pero no esperes la típica historia de amor. La novela de Sales es sobre la familia, la amistad y sobre encontrarte a ti mismo en el caos de la vida”.
            La verdad es que tenía miedo de que este libro repitiera la premisa de la novela YA romántica en la cual la chica ingenua y “buena hija” se rebela por “amor”, entendido éste como “wow, mirá ese chico problemático con mirada penetrante, siento mariposas en el estómago, éste es el amor de mi vida”. Esto porque el libro empieza diciendo: Como todas las historias, la que estas por leer es una historia de amor. Si no lo fuera, ¿Qué caso tendría?”
             Pero si bien tiene un poquito de chica buena que hace algo alocado, y si bien el libro SÍ habla de amor, es… es ese amor del que vale la pena escribir miles, millones de libros.
            En esta novela llegamos a conocer MUY bien a la protagonista, Arden, y a su mejor amiga, Lindsey: No sólo nos las presentan, también tenemos buena parte del libro conociendo cómo piensan, cómo actúan, como fue su pasado, por qué son como son y, si ya leyeron alguna de mis reseñas, saben que eso para mí es súper importante. Siempre me gusta saber de dónde vienen los personajes, cómo llegaron a donde están, porque eso nos deja acompañarlos en el viaje que atraviesan en el libro: en este caso, un viaje de una noche, pero no por eso poco importante.
             Al comienzo –y hasta la mitad del libro-, Arden siente que ya no puede seguir siendo como es. En serio, la empatía de esta chica es algo que todos deberíamos practicar. Esto de ponerse en el lugar del otro y poner primero sus necesidades es la marca registrada de Arden, y lo vemos constantemente. Pero a pesar de que se desvive por la gente que la rodea, siente que nadie la valora realmente.
             Navegando por la web encuentra un blog, que lleva el título del libro, y siente de inmediato que Peter, el que escribe, la entiende, y que ella lo entiende a él. Ambos parecen haber sufrido perdidas similares, y ambos sienten que la gente no los quiere tanto como ellos quieren a la gente.
 “El sinsentido y la injusticia de la vida destrozaban a Arden. Tienes que andar por el mundo sabiendo que en cualquier momento tu hermano puede desaparecer, tu madre puede irse. Sin aviso. ¿Cómo puedes vivir contemplando esa realidad a la cara? No parece correcto que el descuido o el egoísmo de alguien mas pueda tener un impacto tan grande en tu vida. Que pueda destruirte. No parece justo que tu felicidad esté constantemente a merced de los demás.”
                    En un intento por cambiar eso, decide que, por una vez, va a intentar hacer algo distinto. Toma la decisión de ir a NYC – Lindsay la acompaña-, a buscar a Peter. Está segura de que se necesitan el uno al otro, y que, aunque sea por una noche, ambos tienen que ser apreciados como merecen.
              En el viaje, al final, sí encuentra a Peter. Y también encuentra otras cosas, respuestas a preguntas que tal vez ni se había preguntado.
               No quiero hacer más spoilers, así que sólo les voy a decir que realmente me encantó esta lectura. La historia tomó caminos que no esperaba, fuera del cliché, y dejó mensajes muy lindos que vas levantando a través de las páginas.
            La lectura es súper ligera; Sales tiene una pluma muy cuidada, aún siendo protagonistas adolescentes, y la edición del libro es DIVINA. Está divido en partes, y cada una de ellas está separada por una especie de carátula con un estilo hermoso y que va muy bien con la novela.
                     Y sé que ya debe haber un montón de reseñas sobre este libro, y todavía siento que tal vez no vale la pena hacer lo que hago porque, como dice Peter en su blog: “Siempre algún otro escritor ya lo ha dicho antes que tú, y seguramente lo ha dicho mejor”, pero ya dije al principio del post que no voy a dejar de soñar, y, ¿quién sabe? Tal vez alguno de ustedes lee esta reseña, le da una oportunidad al libro, descubre que le encanta, y entonces, un pedacito de mi sueño se cumple.

Reseña: “Aristotle and Dante Discover the Secrets of the Universe”, de Benjamín Alire Sáenz

      ¡Hola lectores! Les cuento que empecé el  libro que nos ocupa ayer a la tarde y no lo pude largar hasta las 2:30 am., cuando lo terminé. Digo “largar” pero, si bien ya lo guardé, el libro no me larga a mí, así que sale nueva reseña (que ya sabemos que no es reseña, sino una excusa para liberar un poco de las emociones que me deja el libro en cuestión).
Dante can swim. Ari can’t. Dante is articulate and self-assured. Ari has a hard time with words and suffers from self-doubt. Dante gets lost in poetry and art. Ari gets lost in thoughts of his older brother who is in prison. Dante is fair skinned. Ari’s features are much darker. It seems that a boy like Dante, with his open and unique perspective on life, would be the last person to break down the walls that Ari has built around himself.
But against all odds, when Ari and Dante meet, they develop a special bond that will teach them the most important truths of their lives, and help define the people they want to be. But there are big hurdles in their way, and only by believing in each other―and the power of their friendship―can Ari and Dante emerge stronger on the other side.
           El libro estuvo en mi biblioteca por semanas, pero sabía que no iba a ser una “lectura ligera de verano” y tuve mis reparos a la hora de empezarlo. Pero la novela ligera que estaba leyendo me aburría, y no avanzaba, así que dije “¿por qué no?”. Error.
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          Si con la portada no te enamoró (seguramente no te enamoró esta foto mal sacada con el celular… Buscalo, vas a ver que es hermosa), no te preocupes, que leés la primera oración y listo, compraste.  Y terminás el primer capítulo y decís “¿cómo no lo leí antes?”. Y, si sos como yo, antes de llegar a las 50 páginas ya te reíste a carcajadas, ya lloraste, ya te enamoraste de Ari, de Dante, del verano, de la lluvia, del desierto, de las estrellas y de la pluma de Benjamín Alire Sáenz.
      Con este libro, como pasa con la saga Asylum, no sólo conocés enseguida a los personajes, sus personalidades, sus pasiones, sus puntos de partida y sus motivaciones, sino que también te comprometés con sus historias desde el vamos. Te atrapan. Te involucran. La vivís al punto que, cuando las decisiones y acciones de nuestros protagonistas se vuelven… frustrantes, tenés que cerrar el libro, gritar, llorar, gritar un poco más, volver a abrirlo. Volver a cerrarlo.
         Esta novela no es, sin dudas, una lectura ligera de verano. Te obliga a meditar junto a Aristotle sobre el pasado, sobre el presente, y el futuro. Sobre la familia, el amor y la amistad. Sobre los secretos de las personas, sobre los secretos de uno mismo, y sí, sobre los secretos del universo.
        Sin embargo, es ideal para leer en ésta época, por varias razones. Primero y la más obvia: la historia empieza el verano que Aristotle y Dante se conocen, y el verano es importante en la vida de estos chicos. Porque dice algo que es cierto: En el verano, las reglas cambian. Ya sea porque no tenemos clases, o porque nos tomamos las esperadas vacaciones en el trabajo. Nos relacionamos con gente distinta, o en distintas proporciones. Porque cambia la temperatura, y con eso cambia nuestra forma de vestir. Porque cambian nuestros horarios, porque cambia la cantidad de horas en las que el sol esta ahí. Porque el sol es más fuerte y hasta nos cambia el color de piel.
          Y también creo que hay que leerlo ahora porque, en un giro inesperado para las fiestas en el sur, en el verano todo parece nuevo. Nuevo año, nuevas metas, nuevas oportunidades. No importa qué edad tengas, el cambio de año, el cambio de estación, el cambio de rutina, siempre traen consigo la esperanza de un cambio de algo más. Y cuando tenés 15, las oportunidades son infinitas.
          De eso va el libro. De los cambios. De la vida.
          Y lo amé. Y lo odié de a ratos. Como a la vida misma.
       No es una lectura ligera de verano, pero por favor, salí, aguantate el sol, el calor, la ciudad, comprá este libro -de ser posible en inglés para que no se pierda nada en la traducción-, leelo. Y después, viví.
PD: Gracias Meli Corbetto por haber hablado de este libro, lo que me llevó a comprarlo.

Review: “El Director”, de Madeleine Roux

     ¡Hola gente! Hoy vengo con otra reseña producto de mi fanatismo por la autora de referencia y la falta de trabajo que hay en un Estudio en feria judicial.

     Ayer salió a la venta “El Director”, de Madeleine Roux, editado por la fantástica gente de VRYA y  –obviamente– lo compré cuando salí del trabajo y para cuando llegué a casa ya lo había terminado.

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     “El Director” es el libro 3.5 de la saga Asylum, y, si bien esta review se centra en él, estoy aprovechando la oportunidad (y el hecho de que no tengo mucho para hacer en el trabajo) para hablar un poquito de esta saga que me voló la cabeza y me hizo adicta a Brookline, New Hampshire, Dan, Abby, Jordan, y, obviamente, al Director Crawford.

Cuando Jocelyn y su mejor amiga Madge llegan a las puertas del sanatorio Brookline, recién salidas de la escuela de enfermería, están ansiosas y emocionadas por empezar con sus nuevas carreras. Pero desde su primer encuentro con el austero director de Brookline, pueden decir que su nuevo jefe será… difícil.

Entonces Jocelyn despierta una noche en su habitación por el sonido de gritos y empieza a preguntarse si los tratamientos en este asilo son del todo humanos. Pero el director tiene sus ojos en Jocelyn y el tratamiento de los pacientes debería ser la menor de sus preocupaciones.

     Hermoso, ¿no? Siempre me gustaron las historias de terror psicológico, y siempre me gustaron las historias de terror que trasncurren en hospitales o asilos, así que, sumale a eso las fotos creepy y LISTO, COMPRO.

     La saga Asylum se volvió una de mis favoritas cuando leí el prólogo del primer libro (mentira, ya con el diseño de portada la amé). Pero la historia nunca me dejó de sorprender e intrigar, lo que es genial. De hecho, Sanctum (Asylum 2.0) es mi entrega favorita de la saga, y creo que los 1.5 y 2.5 son unos agregados increíblemente acertados – para los que no los leyeron todavía: en la saga hay tres libros principales y otros tres que son como spins-off que nos cuentan las historias de personajes secundarios que arrojan mucha luz a lo que sucede en los libros principales-.

     En esta entrega nos vamos atrás en el tiempo, a una época donde Crawford es director, y vemos de primera mano cómo manejaba el Asylum  Lo hacemos siguiendo a nuestra protagonista, Jocelyn, que junto con su amiga Madge –y recién salidas de la escuela de enfermería- empiezan a trabajar en Brookline. Donde pasan cosas.

     Para empezar, el libro destila feminismo, lo que es un plus en sí mismo. Y toca otros temas que la literatura necesita tocar –sí, muy por arriba, pero están, y los lectores de la saga saben la importancia que tiene-.

     Es increíble como en poco más de ochenta páginas Roux te presenta los personajes, el tiempo, el contexto, la historia (que sí, que ya la sabemos, pero nunca la contaron desde éste punto de vista, en éste tiempo, así), y hace que te involucres. Te dejás influenciar, tomás partido, tenés expectativas.

     Si bien ya me había pasado en libros anteriores de la saga (principalmente en Sanctum), vuelve a renacer en mí un sentimiento de amor/odio hacia el Director. Bueno, no amor. Pero… respeto. Incluso, tal vez, admiración. Es un personaje perverso, y en este libro su perversidad nos toca más de cerca, pero al mismo tiempo, sigo sin poder detestarlo del todo. No es como otros “villanos” bien creados, que, aunque entendés sus motivaciones, los seguís odiando porque son malos. En esta saga llegás a conocer tan bien a todos los protagonistas que, no sé si los justificás, pero… casi.

     Y creo que ahí radica el poder de Roux como autora. Siempre podemos saber de dónde vienen sus personajes, y hacia dónde van. Porque nos permite seguir sus pensamientos. No sólo sabemos lo que están pensando, sino que, una vez entrados a la lectura, conocemos tanto a los personajes que sabemos cómo es su proceso de formación y unión de ideas. Y eso es algo que no muchos autores pueden hacer (estoy leyendo un par de libros ahora que, les juro, no sabemos nunca ni qué ni cómo piensan los protas, pero de pronto saben todo). Además de que logra crear una atmósfera sombría, espeluznante y perfecta, sin siquiera necesidad de las fotografías que acompañan a los libros principales.

     Entonces, sí… Esto es “review” de “El Director”, pero en realidad, quería hablar un poco de lo magnífica que es la saga Asylum y lo increíblemente ligera, ingeniosa y tétrica a la vez que es la pluma de Roux. Personalmente, es una de mis autoras favoritas, y grité cuando me enteré que viene a la FILBA  (sigo súper emocionada). Espero tener “Escape…” y “House of Furies” enseguida. ¡Mientras tanto, voy a volver a leer toda la saga!

     Si no lo hiciste, ¡hacelo vos también! Y contame qué te pareció.

PD: Perdón la foto tan mala, ¡la saqué ayer cuando todavía temblaba por tenerlo por fin en mis manos!

Review: Amor & Gelato

 

    ¡Ciao, gente! ¿Cómo están? Yo practicando mi italiano, porque el libro del que les voy a hablar me dejó con unas ganas tremendas de viajar a Florencia (y de tomar mucho, mucho helado).

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  “Tomé la decisión equivocada…”

Así comienza el diario de la madre de Lina, que inesperadamente llega a sus manos en cuanto pisa Italia. Viaja a Florencia por obligación más que por deseo, porque fue la última voluntad de su madre antes de… es demasiado doloroso para recordar.

A partir de la lectura del diario, Lina descubrirá facetas desconocidas de su mamá y de ella misma. Conocerá su verdadera historia y una ciudad fascinante guiada por una voz del pasado, los desconocidos del presente y una gastronomía que parece sanar las heridas.

Este es un libro para llorar, reír, degustar, conocer… y leer disfrutando de un delicioso helado, como hace la protagonista: entre el dolor por la pérdida y el humor negro por su nueva vida, recorre La Toscana movida por el misterio familiar, el arte, el amor… y el gelato.

     Jenna Evans Welsh nos trae, de la mano del sello #Numeral, “Amor & Gelato”, una historia veraniega muy linda, llena de colores y sabores.

        Es una lectura ligera, ideal para las calurosas tardes de verano, pero no por eso la trama deja de ser interesante, intrigante al punto de no querer bajar el libro, de decir “un capítulo más, necesito saber qué pasa ahora”. Porque querés ir descubriendo junto con la protagonista tanto la ciudad, como la historia de su madre (igual o más interesante que la historia de la propia Lina) y los cientos de sabores de gelato. Está tan lleno de vueltas como las calles de Florencia, y eso me tuvo enganchada; si bien es un poco predecible, no estás nunca seguro de lo que va a pasar a continuación.

         Tiene un poco de libro de viaje –si leíste a Dan Brown, vas a reconocer muchos de los lugares por donde nos lleva este libro-, tiene romance (pero no de ese pesado, empalagoso; es un romance liviano, fresco). Tiene arte, y comida… Mucha comida. Me encantó.

         Sin duda una excelente lectura de verano. Te deja un gustito lindo (pun intended); un sentimiento cálido y esperanzador.

            ¡Súper recomendable para tener en el bolso de viaje estas vacaciones!

            ¡Ciao, lectores! A leer… ¡y a tomar un helado granizado!

Review: Entre el demonio y el profundo mar azul.

           Bueno, bueno, gente, lo prometido es deuda y, como cuentas claras alargan la amistad, acá va mi pequeña reseña de “Entre el demonio y el profundo mar azul”, de April Genevieve Tucholke, editado por la fantástica gente de V&R editoras (Nuevo sello V&RYA, yay!).

                  Primero, lo que todos deben saber: Esto NO es spoiler-free.

Ahora, lo interesante:

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“Una ciudad en la que nunca sucede nada interesante.
Una vieja mansión junto al mar.
Una visita inesperada.
Un peligro oculto.
Y una joven… atrapada entre el Demonio y el profundo mar azul.

Con una prosa poética y adictiva, April Genevieve Tucholke combina el terror gótico con un romance retorcido, dejando a los lectores rogando por más.

No lo olvides: el Demonio puede estar más cerca de lo que imaginas…”

              ¿Qué decirles? ¡Vean esa portada! Desde antes de que saliera a la venta lo estaba esperando con ansias. Tenía un aire a “La Bruja De Wyndspelle”, con la joven, el acantilado, el mar y el terror gótico, y yo moría por encontrarme con otra Adria, les juro.

                Leer este libro fue como irse de vacaciones en tren. Los días previos uno no puede aguantar la emoción, y empieza a imaginar todas las cosas que va a ver y que va a hacer. Cuando por fin llega el día, cuando uno llega a la estación o a la librería, apenas puede contener los saltitos de emoción.

             Cuando empecé con la lectura, sentí que empezaba una travesía en uno de esos trenes sobre los que leemos, los que atraviesan los Pirineos o que te llevan a Hogwarts. Y mientras en mi mente iba saliendo despacio de la estación, dejé que el libro me llenara de detalles, grabando las imágenes en mi mente, dibujando todo como si de un paisaje se tratara. Las primeras páginas me permitieron hacer eso, me dejaron dibujar El Ciudadano, (la casa de nuestra protagonista, Violet), la casa de huéspedes, el cobertizo, y el laberinto; también tengo pintado en la memoria Eco, el pueblo donde transcurre la historia, con su plaza, su cafetería, el túnel del tren…

                Sin embargo, por más que pude meterme en el pueblo y saborear el café al tiempo que olía el aguarrás emanando de la ropa de Violet, no pude identificarme con ningún personaje. Fue como compartir el viaje con gente tan completamente distinta a una que, por más que el paisaje era bonito, sentí una molestia indescriptible durante los cuatro días que demoré en leer el libro.

                Violet, Luke y Sunshine parecen a primera vista lo bastante normales como para hacernos sentir que la historia puede tratarse de cualquiera de nosotros. Y los demás personajes que van apareciendo (River, Jack, Neely) son cautivadores, de esos que de verdad deseás que aparezcan en tu vida para darle una vuelta de tuerca.

                Pese a eso, y tengan en cuenta de que quien les habla es greyromántica asexual, el hecho de que en la página 16 ya tengamos a la protagonista completamente enamorada del chico misterioso con ropas extravagantes que aparece en su puerta, le empezó a restar puntos a la novela.

                Cuando la trama se empezó a desarrollar y se fueron resolviendo interrogantes a medida que surgían otros, tuve la esperanza de que este pequeño problema principal que tuve con el libro se iba a arreglar, pero no fue así, o mas bien sólo fue así en parte, y me decepcionó bastante. En varios momentos pensé que iba a leer a la protagonista decir “prefiero morir antes que alejarme de ti”, bien a lo Bella Swan, porque básicamente es lo único que dice o piensa el 90% del libro. Si bien, en parte, la entendemos, creo que pudo haber sido manejado un poco mejor: un poco más de carácter en la protagonista y un poco más de maldad en… bueno, los malos, hubiera puesto a este libro entre los mejores que leí en el año.

                Y es por esa razón que no pude disfrutar plenamente las cosas realmente disfrutables del libro, empezando por la edición, que es hermosa, las referencias a la literatura y al cine clásico, y los detalles, ¡tan bonitos! De verdad es muy visual y desearía que se hiciera un juego de rol para poder entrar a Eco, alejarme de los protagonistas y explorarlo por mi cuenta.

                Además, tiene buenos personajes: Algunos se van sumando a mitad de camino, se suben al vagón del tren en el que vamos viajando y hacen que la compañía y el viaje sean más agradables. Otros se suben al final, y te dejan con ganas de saber más, con ganas de que el viaje sea más largo para poder conocerlos mejor.

                El final del libro se siente, literalmente, como la terminación abrupta de las vías de tren, cuando estuviste tan ensimismada mirando por la ventanilla el lindo paisaje que ni te diste cuenta de que ya habías llegado (y no exagero: en el último capítulo yo iba de viaje en el colectivo y el chofer me tuvo que gritar “¡termino acá!” porque no me había dado cuenta de que habíamos llegado a la terminal).

                Aún así, a no confundir el final de la vía con el final del viaje. Piensen en que hay que hacer trasbordo. Todo este tiempo estuvimos viajando al norte y ahora hay que esperar por el tren que nos lleve al este. Y sí, esperar no es lindo, pero ¡imaginen lo maravilloso que puede ser este nuevo viaje! Algunos de nuestros acompañantes se quedan acá. Otros se irán para el oeste, y otros nos acompañarán, cuando llegue nuestro tren.

                Mientras tanto, yo espero. Porque el libro me dejó en un lugar bastante lindo. Sigo teniendo esa sensación de que algo está muy mal y pordiosqueloarreglenpronto, pero no creo que esta molestia sea irreparable.

                Fue un buen primer tramo y no voy a ocultar las ganas de seguir el viaje.

          Lo que voy a hacer es dejar de escribir, porque WordPress va contando casi mil palabras y  creo que es mucho. Sí, WordPress. Ni siquiera estoy en un word, escribo lo que se me viene a la mente porque no soy crítica, ni buena blogger. Sólo soy lectora y me dieron ganas de contar qué me pareció el libro.

                Si leyeron el libro, ¡cuéntenme qué les pareció! Si no lo leyeron, perdón por los spoilers, pero vayan a comprarlo. Es una buena lectura y sienta una excelente base para lo que nos queda de viaje. 

Curiosidades y recuerditos: Expediente Santiso.

También en mi otro blog hice esta pequeña review de una peli argentina que tuve la suerte (¿o desgracia?) de ver antes que nadie, de la mano de La Cosa Cine. También, para no perderla, se las comparto:

Review: Expediente Santiso

¡Hola gente! Después de un par de años, creo que voy a darle uso a este espacio que nunca bajé de la web para alivianar la cantidad de información que tengo dando vueltas en la cabeza. Y es que estoy tan llena de datos inútiles que si bajo todo a papel podrían empezar a cortar las rutas reclamando la increíble deforestación que causaría, así que me tengo que conformar con este formato digital.

Para empezar (o retomar, whatever), se me ocurrió que iba a dejar mi humilde opinión sobre la película que da título al post, “Expediente Santiso”. Tuve la (mala) suerte de que mis amigos de La Cosa me invitaran a la Avant Premiere que se realizó el lunes en el Belgrano Múltiplex, así que si tenían pensado ir al cine esta noche, acá les va una review sobre este film que se estrenó hoy.

Primero, ficha técnica: La película argenta está dirigida por Brian Maya (productor en Palermo Hollywood), escrita por Eduardo Marando y Omar Quiroga (encargado de las adaptaciones de Isidoro, la películay  Patoruzito: La gran aventura), y protagonizada por Carlos Belloso y Leonora Balcarce, entre otros (¡googleen, chicos! Pero dato importante: Agustina Córdova NO es protagonista).

Segundo, lo importante (eso que no sale de IMDd): No la vean. 

Si van al cine, vean Room. Si ya la vieron, vean Deadpool. Si quieren nacional, vean “Resurrección”. Pero no. Vean. Expediente. Santiso.

Además de tener un guión endeble y poco cohesivo, tiene unas actuaciones tan pobres que en lugar de ayudarlo, lo hunden más.

¡Lo que da pena es que la idea es interesante!

El plot es predecible desde el vamos, pero es entretenido… Osado, incluso, para lo que se acostumbra en el cine nacional. Pero el lamentable trabajo de Belloso, sumado a un funesto manejo de cámaras (¡¿qué quisieron hacer con esos exteriores?! ¿En serio no veían a la gente caminando por la vereda de enfrente mirando a la cámara todo el tiempo?), y rematado con los peores efectos especiales que vi en los últimos años (películas de SciFi incluidas), hacen que uno no pueda apreciar el drama y no pueda reprimir la risa cuando algún destello verde aparece en la pantalla, o cuando ya van cinco minutos de puro lens flare y nada más que lens flare.

Creo que un mejor laburo de producción, o una dirección que no se conformara, hubieran podido salvar las expresiones vacías o los arrebatos sobreactuados de los actores. Un guión que no mezclara modismos porteños con voces en off en neutro hubiera podido salvar un plot ambicioso. Un buen manejo de cámaras tal vez hubiera podido hacernos olvidar que estábamos en presencia de un proyecto demasiado ilusorio para una película nacional en la que no aparece Darín.

Lamentablemente no se pudieron salvar las pocas ideas buenas que tenían para esta película.

Así que, chiquilines, si van al cine primero, invítenme, y, segundo, no vean Expediente Santiso.

PD: Trate de no hacer spoilers, pero si quieren algo más específico, me contactan. A la izquierda tiene mis redes.

 

Curiosidades y Recuerditos: Otelo

El  miércoles 25 de febrero de 2009, a eso de las 2 am, publiqué esto en mi viejo blog. Y para no perderlo, lo comparto con Uds. acá.

Otelo. Cibrián – Mahler...

… y Juan Rodó.

“Ya está entre nosotros”

otelo

Y no tiene intención de dejarnos. Al menos no a mí.

A pesar de que hace ya tres horas que salí del teatro “El Nacional“, mi mente sigue recreando cada sonido, cada movimiento, cada luz, cada expresión, cada detalle de la nueva maravilla musical que nos han traído Pepe Cibrián y Ángel Mahler (y Juan Rodó, sigue repitiendo la voz de mi hermana, como un eco, en mi ya resonante mente).

El hecho, señoras y señores, es que esta noche, por primera vez, estuve frente al escenario, viendo a la cara a Juan Rodó y a todo el maravilloso elenco de “Otelo“, escuchando a Ángel, admirando el gran trabajo de Pepe, tras AÑOS de limitarme a expresar mi admiración por sus obras viendo videos y escuchando sus CDs.
Quise escribir inmediatamente lo que sentí, pero tengo que sumar algo más a mi lista de frustraciones. Ya sospechaba que no iba a poder hacerlo, pero ahora estoy segura.

¿Cómo explicar las emociones que se vivieron en esa sala?
Estuve a un paso de Juan Rodó (“el moro de Venecia”), lo saludé, y lo único que atiné a decirle fue “Gracias“. No pude contarle que seguía temblando a pesar de que hacía ya 20 minutos que había terminado la función, que lloré con la última escena, que su canto hace que el corazón de uno se achique y se agigante, que estremece tanto que tardo en recobrarme para empezar a aplaudirlo. Tantas sensaciones tan extrañas para mí, tan nuevas, tan inexplicables.

Y no fue sólo la excelencia de la voz de Juan (quien me agradeció por haber ido.. ¡él me agradeció a mí!) lo que hizo que esta noche mi alma temblara. Desde cada simple reflector, los juegos de luces, las pantallas y las telas, el vestuario (¡qué vestuario!), el maquillaje y la escenografía (que uno podría incluso llamar, no muy acertadamente, ‘simple’), hasta la imponente Orquesta dirigida por Ángel (y que contaba con una gran intérprete en el violoncelo), todo, el gran conjunto, hizo posible que yo me perdiera entre los cantos, los bailes, la envidia, la codicia, el honor, el amor, los celos, la muerte. Me sentí cómplice. Me sentí culpable. Me sentí traicionada y honrada. Todo junto, pero todo a su tiempo. En tres horas (incluso en el intervalo de diez minutos, en el cual canté con mi hermana versos de “Drácula, el musical“), hicieron que mi espíritu se dividiera en partes y se amoldara a los cánticos eufóricos de Bianca, al alma resentida de Yago, al bondadoso cuerpo de Casio..
No quiero hacer Spoiler.

No sé si algún día seré capaz de explicar lo que sentí esta noche (y sigo sintiendo). Tampoco estoy segura de querer explicarlo.
Quería hacerle a Juan Rodó una devolución de lo que había provocado en mí con su voz y su actuación. No pude. Se me fue la voz, y mi mente ya estaba en blanco desde antes. No creo que estas sensaciones se puedan explicitar con palabras. Tal vez debería subir a un escenario y cantar desangrándome al hacerlo, dejando la vida en eso, liberando mi mente y mi alma en cada sonido, regalando mi ser a quien quiera recibirlo, como parece hacerlo Juan. Quizá así pueda devolver al elenco, a la producción, a esas mentes brillantes cuya Arte nos entregan sin pedir algo a cambio, una parte de todo lo que ellos nos dan. Sólo quizá.

Al final, sigo teniendo solo una cosa para decir:
Gracias.

Bien, hasta ahí la entrada. Menuda sorpresa me llevé cuando en el blog del mismísimo Pepe Cibrián apareció esto: http://pepecibrian.blogspot.com.ar/2009/05/gracias-belen.html

Dice algo como:

“GRACIAS A BELEN:

ACABO DE LEER ESTE COMENTARIO Y COMO TENGO EL ALMA PLENA CON LAS EXPERIENCIAS QUE ESTOY VIVIENDO SUMADAS LA LAS DE MIS ALUMNOS DE BUENOS AIRES Y A LOS ENSAYOS DE 30 DIAS Y A TANTAS COSAS, COMO POR EJEMPLO EL EXITO DE CORDOBA EN DONDE SE LLENO DE PASION LA SALA Y TODOS LOS ELENCOS SE CONFUNDIERON EN UNO, ME AUTO PREMIO PUBLICANDO ESTO QUE ES UNA DE LAS MAS BELLAS CRITICAS RECIBIDAS. TAN SUBJETIVA EN REALIDAD COMO LA DE UN CRÍTICO ESPECIALIZADO PUBLICADA EN UN DIARIO. AMBAS, INSISTO, SUBJETIVAS. PERO ESTA ME TOCO EL ALMA. GRACIAS A VOS BELEN Y CLARO QUE TE TIENE QUE AGRADECER JUAN. Y YO Y ANGEL Y TODOS AGRADECER A USTEDES QUE TIENEN LA GENTILEZA DE VENIR A VERNOS. A USTEDES Y A VOS… GRACIAS.”
Así que… bien. Si hago más “reviews” es culpa de Pepe Cibrián.

#NiUnaMenos

Después de muchas idas y vueltas, convicciones y reconvicciones, ánimos y desánimos, me decidí a crear este blog principalmente para hablar de mis grandes pasiones: libros y películas.
Pero aprovecho a hacer la primer entrada hoy y con esta temática, porque, siendo honestos, no puedo hablar de libros y películas si no puedo hablar. Y no puedo hablar si la violencia machista me calla.
Así que simplemente empecé a volcar algunos pensamientos sueltos que me fueron surgiendo en relación a por qué necesitamos que se revalorice el Feminismo para poder llegar al #NiUnaMenos. Y acá van. Sin editar.
Porque ayer, mientras intentaba convencer a mi mamá de que se me uniera en la marcha #NiUnaMenos, ella le decía a mi sobrino de 11 años que los compañeritos se le iban a burlar si usaba una caratula rosa para su trabajo práctico.
Porque mi cuñado no deja que mi sobrino de 4 años use medias rosas.
Porque el rosa es de nena. Y ser nena está mal.
Porque a mis sobrinas las criaron para que quieran ser princesas en peligro, y a mis sobrinos para los ser superhéroes que las rescatan.
Porque todas las mujeres necesitamos a un hombre para que nos cuide.
Porque también les dijeron que si un compañerito la molesta en clase, es porque gusta de vos”.
Porque el Doctor Investigador de Derecho Internacional que estaba impresionado por mi C.V. y mis aptitudes académicas no volvió a contactarme cuando le dije que sólo iba a mantener con él una relación profesional.
Porque cuando le dije eso su respuesta fue “¿Es porque estoy casado?”
Porque las mujeres profesionales tenemos que luchar contra el techo de cristal, todo el día, todos los días.
Porque si quiero liberar el pezón para amamantar me piden que me cubra.
Pero se indignan y protestan cuando Playboy anuncia que no va a hacer más desnudos.
Porque para el día de la madre me dicen que tengo que regalarle un electrodoméstico. Porque para el día del padre me dicen que tengo que regalarle un chiche tecnológico de última generación.
Porque cuando le digo a un chico que “no” entiende “intentá convencerme”.
Porque cuando le digo “tengo novio” se aleja.
Porque al hombre se lo respeta, y se le respeta que tenga novia. Porque a la decisión de la mujer no.
Porque si tengo sexo con varias personas soy una puta.
Porque si no lo tengo soy una mojigata.
Porque si soy lesbiana es porque “un hombre me lastimó”
Porque si él es gay es porque “faltó una figura masculina en su vida”
Porque siempre es sobre el hombre.
Porque si tengo que caminar por la calle sola, uso mis llaves como si fueran las garras de Logan.
Porque si me demoro cinco minutos en mandar un mensaje cuando llego al trabajo mi mamá se desespera.
Porque en Argentina cada 30 horas asesinan a una mujer.
Porque nos están matando, sólo por ser mujer.
Porque nos quiero vivas.