Reseña: Anne & Henry, de Dawn Ius.

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  Henry Tuddor tiene su vida fríamente planificada por su familia: presidente del cuerpo de estudiantes. Harvard. Una carrera política. Éxito y dinero. Pero… ¿qué sucede con las cosas que él realmente quiere hacer?

Anne Boleyn es auténtica, impulsiva, no se calla nada, y es todo lo que Henry no puede ser ni desear. Sin embargo, él solo puede pensar en ella. A pesar de la advertencia de sus amigos y su familia, Henry está dispuesto a arriesgar todo con tal de estar con Anne.

¿El amor que sienten les traerá un “vivieron felices por siempre” o los destruirá?

Inspirada en la historia de Ana Bolena y el rey Enrique VIII, Anne & Henry recrea la intensidad, el amor y la traición de una de las parejas más controvertidas de la historia.

¿Vale la pena arriesgarlo todo por amor?

Oh, emocionante, ¿verdad? Una de las mejores historias de… historias. De política, de amor, de religión. ¿Y VRYA me la trae, en un timeline moderno? ¡Compro!

No tan rápido, primero veamos lo que dice la versión original del libro…

“A contemporary retelling of the romance between King Henry the VIII and Anne Boleyn, in which Henry is a wealthy, popular teen destined for political greatness, and Anne is the manic pixie dream girl who ensnares him and threatens to destroy the life he’s worked so hard to build….”

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Manic Pixie Dream Girl: “esa criatura cinematográfica burbujeante y superficial que sólo existe en la febril imaginación de escritores-directores sensibles para enseñar a los jóvenes graves y pensativos a abrazar la vida y sus infinitos misterios y aventuras. Se dice que las MPDG ayudan a sus hombres sin perseguir su propia felicidad, y estos personajes nunca crecen, así que sus hombres nunca crecen.”

Ok, ahora, para empezar ¿a quién se le ocurrió que Ana Bolena, reformista religiosa, que fue aclamada como una heroína por figuras protestantes; que fue “generosa patrocinadora de la caridad, distribuyendo limosnas para ayudar a los pobres y fondos a fundaciones educativas”; quien “como reina, presidió una corte magnífica”; quien “causaba buena impresión con su gusto por la moda e inspiró muchas tendencias entre las damas de la corte”; vuelvo, a quién se le ocurrió que Ana Bolena era una “manic pixie dream girl”? Ah, sí, a Dawn Ius, y a la editorial que publicó el libro originalmente, que lo puso en la contratapa. LO USÓ EN LA CONTRATAPA.

Mi culpa, leí la versión en español, y me creí lo del “auténtica, impulsiva, no se calla nada y es todo lo que Henry no puede ser ni desear”. Me emocioné, dije “Wow, por fin, un personaje femenino fuerte, genuino, con iniciativa política y cultural, con visión, con determinación”. JA.

No, gente. Si les gusta Ana Bolena, si conocen un poquito de historia general, y de historia Europea en particular, pasen y sigan de largo, porque este libro no tiene nada que ofrecerles. No se dejen engañar, no es un retelling. Sólo agarraron un par de nombres y los acomodaron. Al chico rico lo llamaron Henry, a la chica—al interés romántico– Anne, a la ex Catherine, y a la futura Jane Seymour. Pero NADA MAS.

No esperen saber nada de esa mujer que “a nosotros nos parece religiosamente inconsecuente, más que agresiva; calculadora, más que emotiva; con un ligero toque cortesano aunque con gran control político… una mujer que tomó el control de su propia situación en un mundo de hombres; una mujer que hizo que su educación, su estilo y su presencia pesaran más que las desventajas de su sexo; pasó de ser moderadamente bien vista, a conducir una tormenta en la corte y al Rey. Quizás, al final, es la evaluación de Thomas Cromwell la que esté más cerca: inteligencia, espíritu y coraje.” (Ver los trabajos de Eric Ives para el argumento del año 1500/1501 y R. M. Warnicke para 1507.)

Lo único que tiene de similar es que Anne y Henry se conocen en un baile de máscaras, como Ana Bolena y el Rey. Ahí paran todas las similitudes.

Lo primero que hace Anne en esa fiesta es asegurarse la reputación de chica atrevida y fácil, de las que comen frutillas bañadas con chocolate mientras le susurra algo a un chico en el oído. Nada en contra de eso, pero me importa si me quieren vender esto como un retelling de Ana Bolena. Si me quieren vender que esto haría la Ana Bolena que en el 1500 le escribió al REY: “suplico a su alteza muy seriamente que desista, y a esta mi respuesta en buena parte. Prefiero perder la vida que la honestidad”. Nah, ésta Anne dice “Me inclino hacia delante, no demasiado lejos. Solo lo suficiente para que el tirante de mi camiseta se deslice un poco y muestre el principio del escote”. Ésta Anne “se inclina, se pone de espaldas, hace chocar sus lenguas, arquea la espalda en una clara invitación” bla, bla, bla. Esta Anne va de muy buena gana y súper predispuesta a un juego de simulacro vestida de prostituta, porque a quién le importa que la belleza de Ana Bolena, “en una visión retrospectiva, estaba no tanto en su aspecto físico, como en su viva personalidad, su elegancia, su agudo ingenio y otras habilidades”.

Ah, sí, de prostituta porque Catherine y todos los chicos populares del instituto la detestan, no quieren que Henry manche su reputación metiéndose con ella, porque acá Anne es todo lo contrario a Ana Bolena. Ana Bolena “era baja y ostentaba una sugestiva fragilidad… destacó en el canto, componiendo música, bailando y conversando… No era sorprendente por tanto, que los jóvenes de la corte pulularan a su alrededor”. No importa en qué biografía busques, es moneda corriente leer que “la gente parecía atraída principalmente por el carisma de Ana. Pero en este libro no, Anne no tiene amigos, no tiene aliados, no tiene de su lado ni a su propia familia (que, ups, también es completamente contrario a lo que pasó en la realidad allá por el 1500), sino que es burlada, ridiculizada, aislada. No, no, acá a esa misma Ana nadie la quiere, todos la odian, aunque vamos a tener páginas y páginas de chicos describiéndola y viendo cómo en realidad todos los amigos de Henry se quieren “liar” con Anne, porque está buena aunque saben que no es buena, ¿entienden? Es un bicho raro que no tiene futuro, que no encaja en la alta sociedad. Oh, pobre, pobre MPDG. Dios, una MPDG la Ana Bolena que “causó una buena impresión en los Países Bajos por sus maneras y dedicación y vivió allí desde la primavera de 1513 hasta que su padre ordenó que siguiera su educación en París el invierno de 1514. En Francia, Ana fue dama de honor de Claudia de Francia y también actuaba de intérprete siempre que hubiera algún importante invitado inglés en la corte. En la casa de la Reina completó sus estudios de francés y adquirió un conocimiento detallado de la cultura francesa y el protocolo. También se interesó por la moda y por la ética que reclamaba la reforma de la Iglesia”. Pero ojo, a esta Anne no se le cae una idea, ni le gusta ser el centro de atención. Se contenta con estar en una esquina con Henry, mordiéndose el labio inferior, que parece ser todo lo que sabe hacer.

Entonces, claro, es obvio que la vamos a leer diciendo “me he convertido en una de esas chicas tontas, delirantes de amor”. En realidad, así es como la vemos siempre. Se enamora en el primer capítulo, ergo sólo vemos a esa chica tonta. Somos testigos de una seguidilla de encuentros pseudo-sexuales en donde Anne no piensa, Henry es un chico de 18 años con las hormonas alteradas, y casi se matan un par de veces por la mala combinación de exceso de alcohol, exceso de velocidad y falta de materia gris en el cerebro. Sí, juro que se supone que es un retelling sobre Ana, la que, en lo que Henry se refiere, “se resistió a sus intentos de seducción y se negó a convertirse en su amante. Rechazó las propuestas iniciales del rey diciendo, «suplico a su alteza muy seriamente que desista, y a esta mi respuesta en buena parte. Prefiero perder la vida que la honestidadPrefiero perder la vida que la honestidad. Prefiero perder la vida que la honestidad. Prefiero perder la vida que la honestidad. Sí, esa que incluso cuando Henry le propuso matrimonio y ella aceptó, siguió sin acostarse con él antes de casarse para no tener un hijo bastardo. Increíble.

Hacia el final del libro, tenemos a la pobre, pixie girl Anne diciéndonos: “El exnovio de mi hermana, el expropietario, mi exvida me transforman en una especie de princesa desilusionada a la espera de un cazador de dragones que venga a salvarme, que me libere”. Sí, se supone que habla Ana Bolena, “una de las reinas más ambiciosas, inteligentes e importantes de la historia europea”.  La que cuando fue a morir hizo un chiste sobre su cuello pequeño y dijo “Buena gente cristiana, he venido aquí para morir, de acuerdo a la ley, y según la ley se juzga que yo muera, y por lo tanto no diré nada contra ello. He venido aquí no para acusar a ningún hombre, ni a decir nada de eso, de que yo soy acusada y condenada a morir, sino que rezo a Dios para que salve al rey y le de mucho tiempo para reinar sobre ustedes, para el más generoso príncipe misericordioso que no hubo nunca: y para mí él fue siempre bueno, un señor gentil y soberano. Y si alguna persona se entremete en mi causa, requiero que ellos juzguen lo mejor. Y así tomo mi partida del mundo y de todos ustedes, y cordialmente les pido que recen por mí. Oh Señor ten misericordia de mí, a Dios encomiendo mi alma.”.

Tenía MIL Y UNA COSAS MÁS para decir sobre este libro. Pero la voy a hacer corta:

Henry, el chico rico con vida política delante de él, prearmada por su familia, por supuesto. Anne, la chica “problemática” que anda con remeras de bandas punk-rock y maneja una moto, y eso es lo más rebelde que hace en las 310 páginas del libro. Anne, la que se supone que se basa en la reina más importante en la historia europea, la reina reformista, la reina venerada y respetada hasta por sus enemigos, y que acá no hace tambalear la más mínima norma, la que acá se calla, la que acá ni siquiera piensa en una reforma porque no se le ocurre qué reformar, porque lo único que quiere es que el chico rico la quiera, y hace lo que sea para que eso pase.

No pierdan tiempo. No vale la pena. Ni siquiera si nos olvidamos del retelling y lo tomamos como historia independiente de dos chicos de secundaria que se conocen y se sienten sexualmente atraídos de inmediato, NO VALE LA PENA. Vayan a leer Crepúsculo.

Si lo leyeron, por favor compartan su impresión. Si no lo leyeron pero conocen a Ana Bolena, díganme qué les parece lo poco que les conté.

Y estén atentos que mañana subo reseña de otro “romántico” que tiene sentido y vale la pena leer.

 

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2 comentarios en “Reseña: Anne & Henry, de Dawn Ius.

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